A 45 minutos de Bogotá, en lo alto de un cerro en Zipacón, se venera desde 1944 a la Virgen del Amor Hermoso. Su promesa es sencilla y contundente: "si no le da novio, le da esposo". Esta es su historia.
El Santuario de la Virgen del Amor Hermoso
En lo alto de un cerro de Zipacón, Cundinamarca, hay un lugar al que acuden cada año miles de fieles con una sola esperanza: encontrar —o conservar— el amor. Se trata del Santuario de la Virgen del Amor Hermoso, patrona del municipio y uno de los destinos de turismo religioso más singulares de la región.
La promesa que corre de boca en boca es tan directa que se ha vuelto leyenda: "si no le da novio, le da esposo."
Cómo llegó la Virgen a Zipacón
La historia del santuario tiene un inicio inesperado: un robo. Un cuadro de la Sagrada Familia, que se veneraba en el municipio de Monguí (Boyacá), fue hurtado. En su huida, los ladrones lo escondieron en Zipacón. Cuenta la tradición que una anciana que recogía leña encontró el cuadro y avisó a los sacerdotes.
Los clérigos reconocieron la pieza y la devolvieron a Monguí, pero antes de hacerlo hicieron una copia y la colocaron en la iglesia de Zipacón. También tallaron una escultura y la instalaron en el sitio exacto donde la mujer encontró el cuadro. Desde entonces, ese lugar se convirtió en santuario.
Se tiene registro de que el sitio ya se frecuentaba con devoción desde 1944, principalmente por mujeres solteras que pedían a la Virgen encontrar un buen amor.
Las reglas del camino
Subir al santuario no es solo un paseo: tiene sus propias condiciones, transmitidas de generación en generación.
- Si buscas pareja, debes subir solo o sola, sin tomar atajos, orando durante todo el camino.
- Si tienes pareja y quieres fortalecer la relación, deben subir juntos, pero en silencio absoluto: no se puede hablar durante el ascenso.
Al llegar a la cima, el frío del páramo andino cala los huesos, pero la vista compensa todo. Y dentro del santuario, las paredes hablan: placas, cartas y ofrendas dejadas por devotos de todo el país dan testimonio de los milagros recibidos —en el amor, la salud y la familia.
Cuándo ir: las fechas especiales
Aunque el santuario está abierto todo el año, hay momentos en que la devoción se concentra y el ambiente se vuelve especialmente emotivo:
- 7 de diciembre: la peregrinación más importante del año. Los fieles suben con palomas, velas y antorchas encendidas. Es una de las estampas más hermosas de Zipacón.
- Primeros sábados de cada mes: misas y romerías organizadas.
- Último domingo del año: celebración de cierre con gran afluencia de peregrinos.
- Semana Santa: otra temporada alta de visitas.
Cuenta la leyenda que un hombre alemán fue uno de los primeros en recibir un milagro de amor en los años 50, y que durante casi 30 años volvió cada 7 de diciembre para agradecer por el hogar que conformó.
La Capilla Doctrinera: el corazón del santuario
La imagen principal de la Virgen del Amor Hermoso descansa en la Capilla Doctrinera San Antonio de Padua, un templo colonial que tardó más de 170 años en construirse y que es en sí mismo uno de los monumentos históricos más importantes de Zipacón. No es raro que las parejas que suben juntas al santuario terminen casándose allí: según los devotos, los matrimonios celebrados en esta capilla "son a prueba de todo."
Cómo llegar al santuario
El santuario está en Zipacón, Cundinamarca, a unos 45 minutos de Bogotá por la vía Mosquera–La Mesa. Desde el parque principal del pueblo, el cerro donde se ubica el santuario es visible y el camino sube en unos 20 a 30 minutos a pie.
Puedes llegar en tu propio vehículo o tomar un bus desde el Terminal de Transportes de Bogotá (Salitre) con destino a Zipacón. Los buses salen con frecuencia en las mañanas del fin de semana.
Si estás planeando tu visita a Zipacón, el santuario es una parada que combina bien con un recorrido por el parque principal, la Capilla Doctrinera y, si el clima acompaña, alguna de las rutas de senderismo del municipio.

