El Túnel Centenario de Zipacón: la obra que conectó a Bogotá con el río Magdalena
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El Túnel Centenario de Zipacón: la obra que conectó a Bogotá con el río Magdalena

Un túnel de piedra labrado en 1904, en las montañas de Zipacón, que hizo posible la primera ruta férreo continua entre la Sabana y el Magdalena.

En 1904, los constructores del Ferrocarril de Girardot tuvieron que cortar de un tajo una montaña en Zipacón. El resultado: un túnel de piedra natural que hoy puedes recorrer a pie y que cambió para siempre el occidente de Cundinamarca.

En 1904, los constructores del Ferrocarril de Girardot enfrentaron un obstáculo inconveniente: una montaña en el municipio de Zipacón que bloqueaba el paso de la vía férrea entre Facatativá y el valle del Magdalena. La solución fue radical. La cortaron de un tajo y en su lugar levantaron un túnel de piedra natural de menos de un kilómetro de longitud. Ese túnel sigue en pie hoy, y se puede recorrer a pie.

El ferrocarril que unió la Sabana con el Magdalena

El Ferrocarril de Girardot fue una de las obras de infraestructura más ambiciosas de Colombia en el siglo XIX. Su objetivo: conectar Bogotá con el río Magdalena para eliminar la mula de la cadena de transporte entre la capital y la costa Atlántica.

El proyecto fue iniciado en 1881 por el ingeniero cubano Francisco Javier Cisneros, pionero de la ingeniería ferroviaria en América Latina. La construcción fue accidentada: guerras civiles, crisis financieras y huelgas detuvieron las obras en repetidas ocasiones. Finalmente, en 1909, el tren llegó a Facatativá y empalmó con el Ferrocarril de la Sabana, completando 132 kilómetros de vía desde Girardot.

Zipacón quedó en el mapa ferroviario en el kilómetro 117 —contando desde Girardot— en la última sección del trazado antes de bajar a la Sabana de Bogotá.

El túnel que perforó la montaña

Para salvar el desnivel entre Facatativá y el descenso hacia Cachipay, los ingenieros construyeron el que hoy se conoce como el Túnel Centenario: una obra en piedra labrada que perfora la montaña en el territorio de Zipacón y permite el paso de la vía justo antes de llegar a la estación satélite de Sebastopol.

La construcción fue artesanal. Sin maquinaria pesada moderna, cuadrillas de obreros trabajaron la roca a golpe de pico y explosivos, recubriendo el interior con bloques de piedra natural que aún hoy se mantienen en pie. En las paredes del túnel quedan grabadas las iniciales de los Ferrocarriles Nacionales de Colombia, testigo mudo de la era en que el tren fue rey.

El ferrocarril vivió sus años dorados entre 1910 y 1950. Llegó a operar hasta 80 máquinas a vapor que, a su paso, hicieron florecer el comercio y el turismo en todos los municipios del trayecto: Cachipay, Anolaima, La Mesa, Anapoima. Zipacón, situado en lo alto del recorrido, fue punto de intercambio de productos de tierra fría —papas, arvejas— con los cultivos de tierra caliente que llegaban desde el Magdalena.

En 1970, la actividad férrea concluyó. Las vías quedaron en silencio y la vegetación fue recuperando poco a poco los bordes del trazado.

Hoy: senderismo por la antigua vía férrea

Lo que antes fue corredor del tren es hoy una de las rutas de senderismo más particulares de la región. Desde el parque central de Zipacón parte un recorrido que sigue el antiguo camino real, atraviesa el Túnel Centenario y llega hasta la estación satélite de Sebastopol —una parada secundaria del ferrocarril que hoy está en estado de abandono parcial, pero que conserva su estructura original.

La caminata combina historia, naturaleza y un poco de aventura: al interior del túnel la oscuridad es total, el piso conserva restos de durmientes, y al salir por el otro extremo hay un puente férreo sobre el vacío con vistas al valle.

Las rutas están documentadas en Wikiloc por caminantes que las recorren regularmente, y pueden hacerse de forma independiente o con guías locales.

Recomendaciones prácticas:

  • Lleva linterna o frontal: dentro del túnel hay oscuridad completa
  • Usa botas o calzado con buen agarre; el piso es irregular
  • La ruta sale del parque central de Zipacón, en el casco urbano
  • Combina bien con el Camino Real, otro de los patrimonios históricos del municipio
  • No hay señalización oficial: consulta las rutas en Wikiloc antes de salir

Un patrimonio que espera reconocimiento

El Túnel Centenario es uno de los pocos vestigios físicos del ferrocarril que atravesó el occidente de Cundinamarca a principios del siglo XX. A diferencia de otras estaciones que fueron demolidas, el túnel resistió: la misma roca que les costó tanto trabajo perforar es hoy la que lo conserva.

Es una excursión para quienes quieren ir más allá de las tiendas y los miradores, y conectar con la capa más profunda del municipio: la que explica por qué Zipacón, a pesar de su tamaño pequeño, estuvo en el centro del desarrollo regional durante décadas.