En 1904 abrieron a pico y pala el Túnel Centenario en piedra natural. Fue parte del Ferrocarril de Girardot, que operó entre 1910 y los años 70 y convirtió a Zipacón en nodo comercial entre tierra fría y caliente.
# La Era del Ferrocarril en Zipacón
A finales del siglo XIX, Colombia apostó por los ferrocarriles para integrar su geografía fragmentada. Una de esas apuestas fue el **Ferrocarril de Girardot**, la línea que conectaría la Sabana de Bogotá con el río Magdalena. Y para llegar allí, los rieles debían pasar por las montañas de Zipacón.
## El proyecto ferroviario
La construcción del Ferrocarril de Girardot comenzó en **1881** bajo la dirección del ingeniero **Francisco Javier Cisneros**, quien construyó el primer tramo desde Girardot hasta Tocaima. La obra se interrumpió varias veces por guerras civiles y problemas con contratistas, hasta que finalmente, en **1909**, los rieles llegaron a Facatativá, completando una línea de **131 km** que unía la sabana con el Magdalena.
La operación comercial comenzó en **1910** y se extendió hasta los años **1970**, cuando los ferrocarriles colombianos entraron en declive ante la expansión de las carreteras.
## El Túnel Centenario: una montaña abierta a pico
El elemento más singular del patrimonio ferroviario de Zipacón es el **Túnel Centenario**. En **1904**, para que el tren pudiera cruzar el municipio, los ingenieros decidieron literalmente **cortar una montaña** y construir en su lugar un túnel de **piedra natural** de menos de un kilómetro de longitud.
Fue una obra de ingeniería notable para la época, ejecutada casi en su totalidad con trabajo manual. En las paredes del túnel todavía se pueden distinguir las iniciales de los **Ferrocarriles Nacionales de Colombia**.
## Lo que el tren le dio a Zipacón
Durante sus décadas de operación, la estación ferroviaria de Zipacón transformó el municipio. Su ubicación en la transición entre clima frío y clima templado-cálido lo convirtió en un **punto de intercambio comercial** entre productos de la sabana (papa, leche, cebolla) y los de las tierras bajas (frutas tropicales, panela, café). El tren traía y llevaba mercancías, pero también personas, ideas y dinamismo económico.
Los municipios que crecieron al amparo del ferrocarril — Anolaima, Cachipay, La Mesa — vivieron también gracias a que el tren pasaba por Zipacón.
## La estación hoy
Con el cierre del ferrocarril, la estación entró en desuso. Pero la infraestructura permanece como testigo silencioso de esa época. El Túnel Centenario, la antigua vía y los restos de la estación son hoy un patrimonio histórico que puede visitarse y que conecta al municipio con uno de los capítulos más fascinantes de la historia de Colombia.
