Historia

Zipacón antes de los españoles: 3.270 años de historia

Del Período Herrera a la Confederación Muisca: la tierra más antigua del altiplano

Las evidencias arqueológicas más antiguas de agricultura y alfarería de toda la planicie cundiboyacense se encontraron en Zipacón, con una antigüedad de 1.270 a.C. Luego vino el dominio muisca, la frontera con los Panches y la visita del dios Bochica.

# Zipacón antes de los españoles: 3.270 años de historia Mucho antes de que los españoles llegaran al altiplano, mucho antes de que existiera el nombre "Zipacón", estas tierras ya eran habitadas. Y no solo habitadas: son el territorio donde se han encontrado las evidencias más antiguas de agricultura y alfarería de toda la planicie cundiboyacense. ## Los primeros habitantes: el Período Herrera En **1980**, los arqueólogos **Gonzalo Correal Urrego** y **María Pinto Nola** realizaron exploraciones en los **abrigos rocosos de Zipacón**. Lo que encontraron cambió la comprensión de la prehistoria regional: evidencias materiales de grupos humanos anteriores a la cultura Muisca, con una antigüedad de **1.270 años a.C.** — es decir, hace más de 3.270 años. Estos grupos correspondían a **cazadores-recolectores tardíos** que ya alternaban la caza y la recolección con prácticas **agroalfareras**: cultivaban y fabricaban cerámica. Este período, conocido como **Período Herrera**, demarca las primeras actividades agroalfareras documentadas por grupos humanos en el altiplano colombiano. Zipacón no es solo uno de los pueblos más bonitos de Cundinamarca. Es uno de los territorios con historia humana continua más larga de toda la región. ## Bajo el dominio muisca Con el tiempo, el territorio fue absorbido por la **Confederación Muisca** y quedó bajo la jurisdicción del **Zipazgo**, el reino del Zipa, cuya capital era Funza. La importancia estratégica de Zipacón era clara: el municipio se encontraba en la **frontera con los Panches**, la nación indígena que habitaba los valles cálidos del occidente y que frecuentemente incursionaba en territorio muisca por el boquerón. Para defender esta frontera, el Zipazgo apostó en Zipacón a guerreros de élite llamados ***guechas-guechuas***, una guarnición permanente que protegía el límite del reino. ## La visita de Bochica El fraile cronista **Fray Pedro Simón** registró una tradición oral muisca especialmente significativa para Zipacón: según los indígenas, **Bochica** — la deidad solar y civilizadora más importante del panteón muisca — visitó Zipacón y se alojó allí algunos días antes de partir hacia Cota, donde vivió largo tiempo en una cueva de la loma. Que Bochica haya pasado por Zipacón no era un detalle menor para los muiscas: significaba que estas tierras tenían una carga sagrada reconocida por la propia divinidad. ## El Zipa y Zipacón Según la tradición registrada en el **Manuscrito 158 de la Biblioteca Nacional de Colombia**, el **Zipa** — máximo gobernante del Zipazgo — solía retirarse a Zipacón en momentos de tristeza y meditación. Esta conexión entre el gobernante y el territorio es la que da origen a la interpretación del nombre: *"el llanto del Zipa"*. El territorio muisca era complejo, rico y profundamente arraigado en estas tierras. Cuando llegaron los españoles en el siglo XVI, encontraron en Zipacón una comunidad organizada, con historia propia, con guerreros, con dioses y con un nombre que ya llevaba siglos resonando en el altiplano.