En la cumbre del cerro de la Virgen del Amor Hermoso, a los bordes de una trocha entre bosque nativo, hay una roca con sillas ceremoniales y una leyenda: quien se siente en ellas no puede mentir. La historia detrás de la historia es más interesante aún.
En lo alto del cerro del Pueblo Viejo, donde termina el camino pavimentado y empieza el bosque nativo de Zipacón, hay una roca que la gente llama la Piedra de la Verdad.
Tiene sillas talladas en la piedra. Tiene una leyenda. Y tiene, también, una historia detrás de la historia que la hace más interesante que cualquier mito inventado.
Dónde está
La Piedra de la Verdad se encuentra en la parte alta del cerro de la Virgen del Amor Hermoso — el mismo cerro donde está el Santuario que los fieles visitan cada fin de semana. El acceso es por una trocha que bordea un sector de preservación de bosque nativo, propiedad hoy del municipio de Zipacón.
Es una caminata corta desde el santuario, con vistas al valle y al casco urbano del pueblo. En el mismo sector hay una segunda roca: la Piedra de la Iglesia.
La leyenda
La historia que se cuenta es sencilla y poderosa: quien se siente en las sillas talladas en la roca no puede mentir. Así quisiera, las palabras verdaderas son las únicas que salen.
De ahí el nombre: la Piedra de la Verdad.
La historia detrás de la leyenda
Este cerro era propiedad privada antes de pasar al municipio. El dueño de aquel entonces vio el potencial turístico del lugar, construyó unas cabañas para hospedería y, al descubrir estas dos grandes rocas en la parte alta —que estaban enterradas bajo la maleza— decidió darles un uso.
Con cincel, talló figuras e imágenes en la piedra. Labró las sillas ceremoniales. Y creó la leyenda que hoy la acompaña.
Al observar detenidamente los grabados, se evidencia que fueron realizados con instrumento metálico — no con las herramientas de piedra que usaban los muiscas. La iconografía tampoco corresponde del todo a los patrones precolombinos de la región.
Eso no quiere decir que el lugar no tenga valor. El cerro es territorio ancestral muisca y la roca, imponente como es, habría llamado la atención de cualquier comunidad que habitara estas montañas. Lo que sí se puede afirmar con seguridad es que los grabados son contemporáneos.
¿Verdad o creatividad?
La fuente más antigua que documenta la Piedra de la Verdad lo dice con honestidad: "¿Verdad o una muestra de nuestra creatividad para incentivar el turismo? Visítela y saque sus propias conclusiones."
Esa pregunta abierta es, en sí misma, parte del encanto del lugar. Zipacón no necesita inventar su historia — tiene suficiente patrimonio real para llenar muchas visitas. Pero la Piedra de la Verdad enseña algo sobre cómo los pueblos construyen su identidad: a veces la leyenda importa tanto como el hecho.
Cómo llegar
El punto de partida es el Santuario de la Virgen del Amor Hermoso, en la parte alta del casco urbano de Zipacón. Desde allí, una trocha sube hacia el sector del bosque nativo del Pueblo Viejo. La caminata es corta y el camino está señalizado localmente.
Se puede combinar fácilmente con la visita al Santuario y con el circuito del casco histórico: la Capilla Doctrinera, el Museo del Disco y la Sala de Música Guillermo Uribe Holguín están a pocos minutos caminando.

