En 2026, Zipacón celebra 450 años desde la formalización de su territorio como encomienda en 1576. Medio milenio de historia que abarca desde los abrigos rocosos del Período Herrera hasta la Villa Cultural de Cundinamarca que conocemos hoy.
En 2026, Zipacón celebra 450 años de historia. La Alcaldía Municipal ha adoptado el lema "450 Felices Zipacón" para conmemorar medio milenio desde que este territorio del occidente cundinamarqués fue formalizado como encomienda en 1576, marcando el inicio de su vida institucional dentro del orden colonial español.
Pero la historia de Zipacón empezó mucho antes.
Antes de los 450 años: más de 3.000 años de presencia humana
Las excavaciones de los arqueólogos Gonzalo Correal Urrego y María Pinto Nola en los abrigos rocosos del municipio revelaron evidencias de habitación humana desde 1.270 a.C. — cazadores-recolectores tardíos del Período Herrera que ya practicaban agricultura y alfarería. Son las evidencias agroalfareras más antiguas de toda la planicie cundiboyacense.
Cuando los españoles llegaron al altiplano en el siglo XVI, encontraron en Zipacón una comunidad muisca organizada bajo el Zipazgo, con guerreros guechas defendiendo la frontera contra los Panches y una carga sagrada: según el cronista Fray Pedro Simón, el dios Bochica había visitado estas tierras antes de partir hacia Cota.
1576: el año que el municipio cuenta como su origen
La fecha que la Alcaldía de Zipacón reconoce oficialmente como punto de partida es 1576, cuando Gonzalo Jiménez de Quesada asignó la encomienda del territorio al capitán Francisco de Figueredo, integrante de su propia hueste conquistadora. Figueredo recibió entre 250 y 300 indígenas a su cargo.
En 2024, la Alcaldía celebró los "448 años de Zipacón", confirmando 1576 como el año base del conteo oficial. En 2026, bajo el gobierno del alcalde Eduard Hernán Correa Sarmiento (2024-2027), el municipio llega a la cifra redonda: 450 años.
Los hitos de medio milenio
Cuatro siglos y medio dan para mucho. Estos son algunos de los momentos que definieron a Zipacón:
1560 — Los caciques de Zipacón, Tenjo y el capitán de Bogotá lideraron un levantamiento indígena contra los traslados forzados a las reducciones. La respuesta colonial fue brutal: encarcelamiento y quema de casas y cultivos.
1639 — El arzobispo Fray Cristóbal de Torres erigió a Zipacón como parroquia, con el bachiller Bernabé de Osorio como primer párroco.
1675–1708 — El padre Pedro de Urretauzqui transformó el pueblo durante 33 años: escuelas, comercio, festividades y obras en la iglesia que aún conserva joyas de la pintura colonial.
Siglo XVIII — José Antonio Rubio, nacido en Zipacón en 1763, repartió toda su herencia familiar y se quedó únicamente con los esclavos de la hacienda... para manumitirlos a todos. Murió sin patrimonio en 1839, décadas antes de la abolición legal.
1904 — Se abrió a pico y pala el Túnel Centenario, obra del Ferrocarril de Girardot que convirtió a Zipacón en nodo comercial entre la sabana fría y las tierras cálidas del Magdalena.
1910–1970 — El ferrocarril operó durante seis décadas, trayendo prosperidad y conectando al municipio con Bogotá, Facatativá, Cachipay y Girardot.
Siglo XX — Zipacón se consolidó como Villa Cultural de Cundinamarca, un reconocimiento a su tradición musical, artística y patrimonial. El Museo del Disco, la Sala de Música de Cámara Guillermo Uribe Holguín y la exposición permanente de pintura en la Casa de la Cultura son testimonio de esa vocación.
Lo que Zipacón es hoy
A 50 km de Bogotá, con un clima que oscila entre el frío de la sabana y la tibieza del descenso hacia Cachipay, Zipacón es hoy un municipio de vocación rural, turística y cultural. Sus cafetales, sus rutas de senderismo y ciclismo, su gastronomía campesina y su patrimonio colonial atraen cada vez a más visitantes que buscan un pueblo auténtico a menos de una hora de la capital.
Los Carnavales de San Pedro, la peregrinación a la Virgen del Amor Hermoso y el mercado campesino son expresiones vivas de una identidad que lleva 450 años construyéndose — y que en realidad tiene raíces mucho más profundas.
450 años no se cumplen todos los días
Medio milenio es una cifra que invita a mirar hacia atrás con orgullo y hacia adelante con propósito. Zipacón ha sido territorio de cazadores prehistóricos, frontera guerrera muisca, encomienda colonial, parroquia doctrinera, estación de ferrocarril, cuna de un abolicionista y villa cultural. Cada uno de esos capítulos dejó una capa de identidad que hoy forma parte de lo que significa ser zipaconeño.
Felices 450 años, Zipacón.

